La lechuza de Tomás de Iriarte

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Lee la fábula para niños La lechuza de Tomás de Iriarte, comprende las enseñanzas de su moraleja final y descubre también alguna curiosidad sobre la vida y la obra de su autor, Tomás de Iriarte. Si quieres, puedes dejar que nuestro lector automático lea esta fábula para ti, disfruta gratis del placer de la lectura de La lechuza.

La lechuza

Cobardes son y traidores
ciertos críticos que esperan,
para impugnar, a que mueran
los infelices autores,
porque vivos, respondieran.
Un breve caso a este intento
contaba una abuela mía.
Dizque un día en un convento
entró una Lechuza… ¡miento!,
que no debió ser un día.
Fue, sin duda estando el sol
ya muy lejos del ocaso…
Ella, en fin, se encontró al paso
una lámpara o farol,
que es lo mismo para el caso.
Y, volviendo la trasera,
exclamó de esta manera:
– Lámpara, ¡con qué deleite
te chupara yo el aceite,
si tu luz no me ofendiera!
Mas ya que ahora no puedo,
porque estás bien atizada,
si otra vez te hallo apagada,
sabré, perdiéndote el miedo,
darme una buena panzada.

Fin de La lechuza de Tomás de Iriarte.

Moraleja

Atreverse a los autores muertos y no a los vivos no sólo es cobardía sino traición.

Curiosidades sobre la vida y obra de Tomás de Iriarte

Se retirará en Sanlúcar de Barrameda para reponerse de su enfermedad de gota que minaba su salud en los últimos tiempos, escribió varias piezas dramáticas: la comedia El don de gentes o la habanera(1790) sobre la mujer perfecta; Donde menos se piensa salta la liebre, zarzuela en un acto compuesta para ser representada en el palacio de la duquesa de Benavente; y el drama en un acto, poco usual entre los neoclásicos, La librería.

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