La Avutarda de Tomás de Iriarte

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Lee la fábula para niños La Avutarda de Tomás de Iriarte, comprende las enseñanzas de su moraleja final y descubre también alguna curiosidad sobre la vida y la obra de su autor, Tomás de Iriarte. Si quieres, puedes dejar que nuestro lector automático lea esta fábula para ti, disfruta gratis del placer de la lectura de La Avutarda.

La Avutarda

De sus hijos la torpe Avutarda
el pesado volar conocía, deseando sacar una cría
más ligera, aunque fuese bastarda.
A este fin, muchos huevos robados
de alcotán, de jilguero y paloma,
de perdiz y de tórtola toma,
y en su nido los guarda mezclados.
Largo tiempo se estuvo sobre ellos,
y aunque hueros salieron bastantes,
produjeron, por fin, los restantes
varias castas de pájaros bellos.
La Avutarda mil aves convida
por lucirlo con cría tan nueva;
sus polluelos cada ave se lleva,
y hete aquí la Avutarda lucida.
Los que andáis empollando obras de otros,
sacad, pues, a volar vuestra cría.
Ya dirá cada autor: – Ésta es mía,
y veremos qué os queda a vosotros.

Fin de La Avutarda de Tomás de Iriarte.

Moraleja

Muy ridículo papel hacen los plagiarios que escriben centones.

Curiosidades sobre la vida y obra de Tomás de Iriarte

Trabajo realizando traducciones de teatro (El filósofo casado de Destouches, El huérfano inglés de Langueil) y de novela como El nuevo Robinsón de Campe. Escribió Lecciones instructivas sobre la historia y la geografía para niños, por encargo del ministro Floridablanca, bajo cuyas órdenes realizó también Iriarte un «Plan para una Academia de Ciencias y Bellas Letras». Aunque no se llevó a la práctica, en él hay que destacar la defensa que hace de los hombres de letras, que siguen su vocación dejando otras oportunidades de mejora económica, por lo que cree que el poder debería ayudarles proporcionándoles oficios que no necesitaran una entrega total a los mismos.

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