El caminante y la mula de alquiler de Tomás de Iriarte

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El caminante y la mula de alquiler

Harta de paja y cebada,
una Mula de alquiler
salía de la posada
y tanto empezó a correr,
que apenas el Caminante
la podía detener.
No dudó que en un instante
su media jornada haría,
pero algo más adelante
la falsa caballería
ya iba retardando el paso.
– ¿Si lo hará de picardía?…
¡Arre!… ¿te paras?… Acaso
metiendo la espuela… ¡nada!
Mucho me temo un fracaso.
Esta vara, que es delgada…
¡menos!… Pues este aguijón…
Mas ¿si estará ya cansada?
Coces tira… y mordiscón;
se vuelve contra el Jinete…
¡oh, qué corcovo, qué envión!
Aunque las piernas apriete…
ni por esas… ¡voto a quién!,
¡Barrabás que la sujete!…
Por fin dio en tierra… ¡muy bien!
¿Y eras tú la que corrías?…
¡mal muermo te mate, amén!
No me fiaré en mis días
de Mula que empiece haciendo
semejantes valentías.
Después de este lance, en viendo
que un autor ha principiado
con altisonante estruendo,
al punto digo: – ¡Cuidado,
tente, hombre; que te has de ver
en el vergonzoso estado
de la Mula de alquiler!

Fin de El caminante y la mula de alquiler de Tomás de Iriarte.

Moraleja

Los que empiezan elevando el estilo, se ven tal vez precisados a humillarle después demasiado.

Curiosidades sobre la vida y obra de Tomás de Iriarte

Suspendió temporalmente la redacción de su poema didascálico La música, que estaba mediado, cuya escritura había iniciado como resultado de una conversación en casa de los duques de Villahermosa (Iriarte daba clases de lengua latina a la duquesa) sobre este tipo de obras. Lo concluyó poco después y salió a luz en 1780, con todos los apoyos oficiales, y adornado con bellos grabados. La composición fue pronto conocida en toda Europa, y se realizaron de ella críticas elogiosas en revistas literarias. El motivo de la música era muy querido por Iriarte, que ya había escrito diversas «letras para música». El poema está estructurado en cinco cantos: consideraciones generales, afectos y pasiones expresados a través de la música, música en el templo, música teatral, música en reductos restringidos o individual. Tiene momentos de gran belleza al lado de otros en los que domina el prosaísmo propio de este tipo de textos.

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